El puente

27 08 2011

¿Esta reforma será puente para otra mayor: igualdad en el acceso al trono, cambio del Senado, mapa autonómico, federalismo europeo…?

Escribo desde Torremolinos. Llegué por Antequera como Alfredo Landa en aquella película “El puente” (J.A. Bardem, 1976). Un problema en el coche me limitó la marcha. Como ahora España, el motor me devolvió a esa road movie que, en la transición, retrató un país distinto a lo caricaturizado por el mismo Landa en las frívolas comedias de M. Ozores (“Manolo la nuit”): el falso imaginario del macho ibérico y las suecas rendidas a sus pies con que los estertores del franquismo levantaban la moral a una España retrasada. Esta obra maestra de la filmografía no sólo utilizó al icono del “landismo” como antídoto para tal engañifa, sino que introdujo el compromiso social y el canto por la democracia dos años antes de que tuviéramos Constitución.

En 1976, Landa compartió reparto con Juan Luis Galiardo en “Mayordomo para todo”, otra de Ozores. Hacía de criado en la Costa del Sol, de un play boy que eludía el sexo por miedo a morir. Landa lo sustituía. Galiardo, que en aquellos años se fue a México para hacer de galán, estuvo esta semana en la región. Es de San Roque, como Monago. Galiardo, del de Cádiz; y el presidente, del de Badajoz. El antiguo seductor defendió una auditoría contra la gestión del Festival de Teatro Clásico de Mérida, el mismo que el pasado año le contrató “El avaro” de Moliére, que nada tiene de clásico ni de grecoromano: “De esos polvos, vienen estos lodos” -afirmó. Lo conocí en 1994; vino a Badajoz para pregonar el carnaval. Supo entonces del hospital militar, y un año después lo difundió como zona decadente en “Suspiros de España y Portugal”; fue catorce años antes de su Goya por “Martes de Carnaval”. Presume ahora de campeón en natación a braza, ejemplo de reforma para su edad veterana. Ahora, hasta se ha ofrecido como imagen para Extremadura.

Llegué a Torremolinos a 80. La autovía por donde circulaba no era la N-IV de Andalucía -de doble sentido en 1976- ni viajaba en esa Montesa Impala con la que Landa partió desde Madrid hacia esta seña del turismo patrio. Hasta el concesionario que me averiguó la avería está en la avenida Fraga Iribarne, el primero en ver turismo y machos ibéricos como salida a los males del régimen y advenimiento de la democracia. Todos nos hemos reformado. Fraga tras regresar de Londres; Landa en actor determinante, eterno para nuestra región desde que fuera Paco “el bajo” en Los Santos Inocentes; el “embajador” Galiardo, dispuesto a competir en cualquier piscina; carreteras secundarias en autovías; motos en campeones de motociclismo… Reformas espontáneas para que ahora cambie la Constitución, imposición de Europa: para poder mantenernos y no volver a las comedias de Ozores. Serán los gobiernos quienes decidan dónde invertir y recortar. También cada CC.AA, con la autonomía que reclamaban: ¿Concienciadas de aquellas necesidades que plasmó Bardem?; ¿Será esta reforma el puente para otra mayor, acorde a una nueva España: igualdad en la sucesión regia, reforme el Senado, cierre del mapa autonómico, federalismo europeo…? Un país de pandereta se arriesga a ser “mayordomo para todo”, engañándose con que Suecia está rendida a sus pies. “De esos polvos, vienen estos lodos”.

Diario HOY, 27 de agosto de 2011

Libro: “La reforma constitucional y la problemática del poder constituyente”. Autor: Pedro de Vega. Editorial Tecnos, 1985. 312 pags. 19,50 €.

Sitio recomendado: Torremolinos. Málaga. Costa del Sol. España





El dedo en el ojo

20 08 2011

Benedicto XVI ya afirmó que el neoliberalismo le hace más daño al cristianismo que el propio marxismo

Mourinho se despidió de la Supercopa metiendo el dedo en el ojo a Tito Vilanova: el índice derecho de quien logró su gloria en el Oporto en el ojo diestro de quien fuera medio centro del mejor Badajoz. Mou quiso ser Ulises pero el papel de mito griego lo acaparaba Cesc, el héroe que volvía de Ítaca, donde llegó a ser rey en el Ársenal. Mou se confundió porque Tito -a quien despreció llamándolo “Pito”- nunca vio por un ojo, como el cíclope Polifemo, sino por los dos, arma indispensable para defenderse en el centro del campo o para diseñar una estrategia desde el banquillo. Horas después de que el ministro portugués Álvaro Pereira ratificara que hasta septiembre no decidirían si el AVE luso se suspenderá, Mourinho creyó cegar así al cíclope, Vilanova le dio un sopapo y la tangana terminó en escándalo bestial.

 

Es lo que tiene meter los dedos en los ojos. Si fuera en la garganta, vomitas. Ese mismo día, laicos y radicales católicos se pasaron la tarde en Sol con el dedo en el ojo del otro. Parecían el loco de Cinema Paradiso gritando a los cuatro vientos: “La plaza es mía, la plaza es mía…” cuando las plazas son de todos, y de nadie. Ni siquiera del toro Ratón que, como siga alimentándose de carne humana, terminará en un laberinto. Cuando el minotauro se convierte en becerro de oro coincide en levantar las bilis a los ojos izquierdos y los derechos. Ya lo ha dicho Benedicto XVI: “El hombre debe estar en el centro de la economía y éste no es el beneficio, sino la solidaridad. Se confirma en la crisis actual. La economía no puede medirse por el máximo beneficio. Hay que ponerse al servicio de la protección del trabajo para todos”. Aprisa, con el dedo en su Blackberry, Esperanza Aguirre lanzó a las redes que “la igualdad, diginidad, libertad… los ha traído el cristianismo. Que no se crean que los ha traído Karl Marx”. A la presidenta de Madrid -antes de que Mou setenciara que “el fútbol es cosa de hombres”- se le olvidó la primera reflexión del pontífice: “La economía no puede funcionar como una economía autorregulada”, que es meterle los dedos al neoliberalismo y con reiteración. Desde el balcón de la plaza de San Pedro o en encíclicas como “Caritas in veritae”, Benedicto XVI -el antiguo asesor del obispo alemán Josef Frings en el Concilio Vaticano II y encargado de compatibilizar la teología de la liberación con la doctrina- ya afirmó que el neoliberalismo le hace más daño al cristianismo que el propio marxismo.

Nada se puede distribuir si antes no se genera riqueza. Pero es el hombre y la mujer los que deberían recibirla. Y como sólo los cíclopes de la mitología griega asustaban con su ojo hasta quedar cegados por la astucia de otros, deberían ser hombres y mujeres -en plural-, con sus ojos izquierdos y derechos, los que contemplaran ese progreso. La igualdad pasa también por ahí. Si Mou sigue empeñándose en que su fútbol “es cosa de hombres” terminaremos por tener las misas llenas de mujeres y el fútbol suspendido este fin de semana porque los -o las- futbolistas nunca estuvieron en el centro del mercado que genera el balonpié. Y no está el fútbol y sus mitos, la Fe, ni la economía para tomarlos a broma o “meter los dedos”.

Diario HOY, 20 de agosto de 2011

Libro: “La Odisea”. Autor: Homero. Editorial Cátedra. Madrid, 2000. 400 pags.

Sitio recomendado: Plaza de San Pedro. Roma. Estado del Vaticano.





London Calling

14 08 2011

Si quieren cortar redes, nunca por los cupos de profesores, como en Valencia. Aquí aún no sabemos si también lo sufriremos

Chelsea tiene 18 años y está detenida, como otros 922 jóvenes, por los disturbios en Inglaterra. Era voluntaria para los JJ.OO de Londres 2012, los que ganaron a Madrid porque –entre otros motivos- Alberto de Mónaco afirmó que el terrorismo configuraba a España como “demasiado insegura”. A un año de que comiencen, Londres ve pelotas de goma y cañones de agua. Antes, se destinaban a repeler las manifestaciones en Irlanda del Norte, cuna del terrorismo del IRA. Ahora, las secuelas de su “kale borroka” llega a España, a Lloret de Mar. El turismo etílico que facilitan vuelos a bajo coste, con todo incluido desde Manchester o Birmingham, desembocó en enfrentamientos a los Mossos de Escuadra: 22 heridos y 20 detenidos. Los jóvenes ingleses que arriban a la costa española insertan ya en su programa de fiestas el balconing o la lucha callejera como un incentivo más, que supera a la tomatina de Bunyol y lo iguala a la quema de cajeros.

A Chelsea le imputan que asaltó una tienda de Vodafone y lanzó un ladrillo a un coche de policía: “Ha sido el mejor día de mi vida” –declaró al juez. Ahora, su primer ministro, Cameron, quiere sacar al ejército a la calle y censurar las redes sociales que, por telefonía móvil, congrega a miles de personas para asaltar comercios. No se trata de un motín político –como en Madrid, Atenas o Tel Aviv- sino el triunfo del consumismo con efectos perversos: envidia por no tener más. Esos jóvenes ven en sus televisores, sus teléfonos conectados a Youtube, o en el barrio de al lado un mundo de lujo y riqueza. Su lema es “Agarra las zapatillas o la videoconsola, y corre”. No hay mayor ideología que reconocer –como lo hizo el ultraliberal Cameron en el Parlamento- que asistimos “a una pérdida de valores”. Entre los detenidos está también un profesor de Primaria de 31 años, que se queja de pagar 550 libras por el alquiler cuando gana mil. Si alguien se la juega en una patera o se lanza al pillaje callejero es porque –a diferencia de sus padres- sí saben que es pobre. Hoy todo se retransmite; hasta su frustración y los recortes públicos.

Populismos fascistoides como Aída Nízar o la Esteban, escoltada por la estética de los hermanos Matamoros, inundan la televisión. Triunfa el rencor social. En 1981, tanta desigualdad despertó una cultura musical sin igual. Margaret Thatcher aprobó una subida impositiva -Riots Poll Taxes- y un grupo punk lanzó un himno en contra: London Calling. Dos días antes de las revueltas, el Comité Organizador de Londres 2012 lo sugirió como sintonía oficial de los JJ.OO. Ahora, se lo piensan. Comerciar con ese canto a la rebelión ya no vende. Ardió hasta el centro de música independiente en el barrio de Enfield, Y, mientras, Justin Bieber, un adolescente de la edad de Chelsea -la voluntaria olímpica- con 58 millones de dólares en su cuenta bancaria y once millones de seguidores en Twitter, se burla de un empleado en una hamburguesería y huye sin pagar. Está en la Red. Si quieren recortar, comiencen por ése video, no por los cupos de profesores, como Valencia. Aquí no sabemos si también lo sufriremos: “Londres llama a lo más alto del globo; y después de todo esto: ¿No me darás una sonrisa?”, decía la canción de The Clash.

Diario HOY, 13 de agosto de 2011

Libro: “Trafalgar” (Episodios Nacionales I). Autor: Benito Pérez Galdós. Cátedra, 2005. 238 páginas.

Sitio recomendado: Barrio de Tottenham. Londres. Inglaterra





20 N

6 08 2011

Ocupará este año sitio en Sol y nos alejará para siempre de la plaza de Oriente

Por séptima vez en la historia de la democracia, las elecciones en España se adelantan. El anuncio realizado por el Presidente del Gobierno de fijar la cita el 20 de noviembre entierra todas las especulaciones previas. Hasta el miedo de que un hipotético pacto con el PNV para los presupuestos de 2012 nos hurtara la red transeuropea de mercancías (Eje 16) que une Sines-Algeciras con Madrid y París, se disipa como el humo de una fogata con este adelanto. Y, tal y como sucedió con Portugal -hoy intervenida por la Unión Europea pese al cambio de gobierno a favor de los conservadores del PSD- la futura decisión de los españoles no cambiará esta crisis financiera internacional ni vislumbra otro escenario de esfuerzo con que afrontar el déficit -mayor el privado que el público- si no es con rigor, reformas y decisión. Nada ayuda esas lecturas apocalípticas que horadan el prestigio del país en el exterior y ahuyentan a los inversores.

Pero el 20-N no es simplemente una cita a las urnas. Pese a que nadie desee reconocerlo, el volumen informativo que generará una campaña electoral enterrará también la asociación de estas siglas a cualquier conmemoración anticonstitucional. El 20-N será a partir de este año una fiesta democrática y nunca más un homenaje al fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange en 1936; ni al fallecimiento del general Franco en 1975; máxime cuando hasta historiadores nada sospechosos de “revisar la historia” como Ricardo de la Cierva sostienen que la muerte del dictador se produjo un día antes pero se hizo coincidir con el “Día del Dolor” para grabar en nuestro calendario un hito eterno. Más eficaz que cualquier ley para la memoria histórica, un nuevo tiempo superará a otro. Nostágicos del franquismo o ultraderechistas de cualquier ámbito tendrán difícil usurpar con sus fotos y parafernalias los titulares de ese día. El 20-N de hace sólo cuatro años se llevó por delante la vida de Carlos Javier Palomino en el metro de Legazpi, en Madrid; y está señalado también por la violencia de los extremistas de izquierda y derecha con las ejecuciones de los nacionalistas vascos, Brouard y Muguruza. Nada mejor que los ciudadanos acudiendo en masa a las urnas para superar el odio y el rencor.

Será la democracia el mejor enjuague para tales propósitos. Una fiesta de la participación ciudadana ocupará la plaza del sol y nos alejará de la de oriente porque el riesgo de la involución siempre amenaza a las sociedades en crisis y alienta a los salvadores de la patria. Frente a ellos, se expondrán con toda legitimidad los distintos programas y candidatos. El Rey se ha apresurado a señalar que no es tiempo “de batallitas” y que los políticos “deberían hacer piña” para sacar al país de esta situación, donde ninguno sale inocente de la deriva. De hecho, los dos grandes partidos -PSOE y PP- presentan a dos candidatos nacidos de las trastiendas del Estado que proclaman su intención de desarrollar una campaña limpia, sin gurteles ni faisanes que los enreden en el desprestigio de lo público. Sería la gran victoria del 20-N para la nueva generación de españoles que esperan ser escuchados cada día y no tener que ocupar las plazas públicas para hacerse oir.

Diario HOY, 6 de agosto de 2011

Libro: “Los hijos del 20-N: historia violenta del fascismo español”. Autor: Mariano Sánchez Soler. Ediciones Temas de Hoy, 1993. 397 pags.

Sitio recomendado: Plaza del Sol. Madrid. España








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